El malestar no es el problema

Nota breve

El malestar no aparece porque algo falla. Aparece porque algo insiste.

Cuando el sujeto pide alivio, suele pedir —sin saberlo— la continuidad de su defensa. La tarea clínica no es calmar primero; es leer qué se protege con ese pedido.

Una vez nombrada la defensa, el malestar cambia de estatuto: deja de ser enemigo y comienza a operar como señal.


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